Crónica Romería de la Virgen de Consolación.
Crónica Romería de la Virgen de Consolación.

La Virgen de Consolación, patrona de Iniesta, salía a hombros y entre aplausos este domingo de la Iglesia Parroquial a las 6.00 de la mañana, puntual como siempre. Los romeros miraban preocupados al cielo, pues la lluvia había hecho acto de presencia hasta pocas horas antes y amenazaba con volver a hacerlo. Pero para dicha de todos, no fue así.

 

Las 2.000 personas que se dieron cita en la romería disfrutaron de un camino encantador. La leve lluvia caída hizo que no hubiese polvo en el camino y tampoco fue suficiente como para que hubiese barro. El frescor de la tierra mojada generó una temperatura agradable a lo largo de los 15 km de recorrido que separan Iniesta del Santuario de Consolación.

 

Los primeros rayos de sol comenzaron a vislumbrarse tímidamente en el horizonte cuando a la romería todavía no había llegado al Humilladero de Villarta, que es el punto que nos marca la mitad del camino y donde los romeros hacen un descanso para tomar chocolate con magdalenas. Sin sobresaltos, el segundo tramo del camino transcurrió igual de tranquilo que el primero, con rezos y cantos para despedir a la patrona, que pasará tres meses en su Santuario hasta que el 20 de agosto vuelva, de nuevo en romería, a Iniesta.

 

 

Al llegar al Sitio de Consolación, cuando el reloj ya marcaba las 09.30, en torno a otras mil personas esperaban a La Virgen con devoción: la recibieron entre aplausos con emoción, lloros y vítores. Y así daba comienzo un día festivo, cargado de tradición, del que fueron partícipes todos los pueblos de la comarca y muchos visitantes llegados de ciudades como Valencia o Madrid, entre otras.

 

Varias autoridades regionales y provinciales quisieron acompañar a Iniesta, y a toda la Manchuela, en su día grande. El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García Page, visitó el Sitio de Consolación acompañado de miembros de su gobierno y varios alcaldes del PSOE de la zona. El presidente de Diputación de Cuenca, Benjamín Prieto, hizo lo propio con alcaldes del PP. Todos asistieron a la misa cantada por el Orfeón Iniestense, así como a la procesión previa que se realizó.

 

Mientras tanto, los más jóvenes disfrutaban de un espléndido día bajo el sol y, para sobrellevar mejor el calor, cumplieron con otra de las tradiciones: mojarse con cubos de agua cargados del Pilón y de las múltiples fuentes que se encuentran en Consolación. Y como no hay fiesta que se precie que no tenga comida y bebida, por todo el monte se podían ver grupos de familias y pandillas de amigos dando buena cuenta de suculentos almuerzos. ¡Había que reponer fuerzas después de la caminata!